El arte de embellecer hospitales

Las visitas al hospital pocas veces responden a motivos alegres, y el solo hecho de entrar en ellos no acostumbra a ser tarea fácil. Si a ello le añadimos un edificio frío, lúgubre y excesivamente grande ya tenemos la combinación perfecta para dar un paso atrás.

En el caso de los niños, ir al hospital puede convertirse en su peor pesadilla. Las batas blancas, las jeringuillas o el olor inconfundible de las salas de espera les recuerdan siempre que están en un lugar donde no desearían estar. Es inevitable que los niños acudan a centros médicos, pero sí es evitable que acudan con temor. Hoy en día existe un arte que puede contribuir de manera muy satisfactoria a darle la vuelta a esos sentimientos: la arquitectura.

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La práctica de embellecer centros hospitalarios hace ya un tiempo que está calando con fuerza en el sector sanitario, que busca cada vez más construir edificios que sean la antítesis de la idea que tiene la sociedad de los hospitales. Además, según afirman los especialistas, cuando un enfermo está ingresado todos los elementos que lo rodean determinan de forma considerable su estado de ánimo. Aparte de aspectos como estar o no en una habitación compartida, poder disponer de intimidad o pasar el mayor tiempo posible rodeado de los suyos, la arquitectura también influye en los pacientes.

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La luminosidad de una habitación o algo tan simple como el color de las paredes pueden interferir en el estado de ánimo del paciente e incluso, según afirman diversos estudios, reducir la presión sanguínea y el ritmo cardíaco. El Moorfields Eye Hospital de Londres ha llevado a la práctica estas teorías creando una clínica para niños que se aleja totalmente de la imagen clásica de un hospital. Además de ser la clínica de oftalmología infantil más grande del mundo también es la más creativa, obra de los arquitectos Penoyre&Prasad.

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El Moorfields Eye Hospital cuenta con una inmensa fachada de cristal y está sembrada de láminas de aluminio, unidas por tensores de acero inoxidable I-SYS de Carl Stahl. Estas láminas le confieren al hospital un aire mágico que se intensifica cuando al anochecer la fachada se ilumina con LEDs enfocados directamente a las láminas. Durante los meses de verano estas peculiares láminas tienen además la función de proteger el edificio del sol, y ofrecen una buena sombra a los residentes en las horas más calurosas del día. Proyectos como el del Moorfields Eye Hospital son la prueba de que es posible hacer de los hospitales un lugar más acogedor, que dejen de formar parte de los miedos más comunes de los más pequeños.